Escultura de Celia Gámez, la musa de los “nacionales” 1975)

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Escultura de “La Violetera” (1973)

Probablemente el gran rostro femenino de la posguerra fue Celia Gámez. Ningún repaso de aquellos años puede hacerse sin mencionar a esta actriz, cantante y vedette nacida en Argentina pero nacionalizada española, cuya canción “Ya hemos pasao” – una burla feroz del “No pasaran” republicano-  es toda una banda sonora del Madrid surgido de la victoria franquista el 1 de abril de 1939.

Pero la trayectoria de Celia Gámez va más allá de la guerra. Llegó a España procedente de Argentina en los años veinte para cobrar una herencia y se acabó quedando hasta prácticamente sus últimos años de vida. A pesar de que existían rostros más bellos y voces más hermosas, supo contagiar a los espectadores con magnetismo, carisma, y una sensualidad que la hizo ganarse el apodo de “Nuestra Señora de los Buenos Muslos” un talento único en los escenarios de la capital. Su vida artística en Madrid que había empezado como mediocre cantante de tangos, dio el gran salto con el sonado éxito de “Las Leandras” una revista teatral de 1931 que la auparía a lo más alto de la fama, gracias a su castizo papel de “la violetera”, una vendedora de flores de la Calle Alcalá que canta chotis tan famosos como “Pichi” o”Los nardos”

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Antiguo libreto teatral con imagen de Celia Gámez / Imagen extraída de Tapijo

Siempre rodeada por la polémica, muy habitual en la mojigata sociedad de entonces,  fue habitual oír su nombre envuelto en rumores, leyendas y secretos varios, como el que hablaba de sus extravagancias, su ambigua vida sexual o su posición de amante de personajes tan conocidos como el rey Alfonso XIII o el fundador de la Legión, el mutilado general José Millan-Astray. Tras la guerra se convirtió en la gran vedette de los escenarios de Madrid durante décadas, actuando en numerosas y populares obras,  hasta que en 1970 llegaría su retirada definitiva coincidiendo con el declive del género en los escenarios españoles.

Fue en 1973 cuando el escultor Santiago Hernández recibió el encargo por parte del ayuntamiento de Arias Navarro, de realizar una estatua de Celia Gámez. La obra concluida en 1975 quedó en suspenso a causa de los acontecimientos políticos acaecidos tras la muerte de Franco. Muchos años después, en 1990, el alcalde Agustín Rodríguez Sahagún la rescató del olvido y la recicló como  homenaje al compositor Juan Padilla. La estatua fue situada en la confluencia de Gran Vía con Alcalá lo que derivó en numerosas críticas por parte de políticos y ciudadanos que vieron muy desafortunada la elección del lugar al considerarla poco estética.

Retirada por las presiones, volvió a los almacenes hasta que en el 2003 todos los grupos políticos estuvieron de acuerdo en colocarla en el Parque de las Vistillas, un entorno castizo y popular, muy adecuado para una estatua folclórica. La estatua quedo sin ninguna alusión a Celia Gámez que podría haber derivado en polémicas y se quedó manteniendo la dedicatoria a La Violetera, la copla realizada por los compositores Padilla y Montesinos.

Una placa en el pedestal dice: “Como ave precursora de primavera, en Madrid aparece La Violetera”

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Detalle del pedestal. Imagen extraída de MonumentaMadrid

Ficha técnica:

Creación: 1975

Inauguración: 1990

Reinauguración: 2003

Francisco Javier Saenz de Oiza

Localización:

Plaza de Gabriel Miró s/n (Junto a escaleras de bajada a la Cuesta de los Ciegos)

Galería de Fotos:

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